Arzobispo
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año.
Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano.
Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. |
- Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). |
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Confiado en tu Palabra, Señor
Más que un escudo según las normas tradicionales de la heráldica, pretende trasmitir una idea exclusivamente eclesial. En el cuartel en azur una barca de la que pende una red; una estrella con el anagrama de María, Madre de Dios y de la Iglesia, lanza su luz en plata iluminándola. El lema explica el simbolismo del escudo: In verbo tuo, Dómine, "Confiado en tu Palabra, Señor".
Cubre el escudo el timbre propio de los Arzobispos Metropolitanos: Capelo verde con diez borlas cayendo a cada lado y la Cruz de doble brazo horizontal.
La barca siempre ha simbolizado a la Iglesia en su caminar por la historia azotada por los vientos, símbolo de las corrientes contrarias a ella y al Reino de Dios. Pero ella marcha confiada únicamente en la Palabra de Dios, evocando la escena que nos cuenta San Lucas en el capítulo 5 versículos 1 al 11 de su evangelio. |





