Amigo de la vida
Señor Jesús, Amigo de la vida:
Tú nos has amado sin límites,
y nos has prometido la plenitud de la vida.
Te presentamos
a quienes se duelen por la pérdida del ser querido.
Alivia su pena y su desgarro,
que un rayo de luz ilumine sus noches,
que coloquen al ser querido en el corazón,
donde puede vivir para siempre,
y que la esperanza mantenga vivas sus vidas.
Señor Jesús, fuente de solidaridad,
inspira y sostén nuestro deseo de compartir sus sufrimientos.
Ayúdanos a comprender que sólo el amor
sana los corazones heridos,
y despierta serenidad en el corazón de la pena.
Señor Jesús, como tu Madre,
también nosotros queremos extender nuestros brazos
y ser testigos de una acogida
que irradie tu mismo amor salvador.
Amén