PREPARAR LA PEREGRINACIÓN

Una empresa de tanta importancia debe prepararse antes de realizarla. Por ello, antes de emprender el camino es bueno que prepares tu espíritu y también tu cuerpo para tan larga caminata.

Las motivaciones.

Tradicionalmente, las motivaciones para realizar una peregrinación podían agruparse en tres: por propia voluntad, para cumplir un voto y para hacer penitencia.
        La motivación cultural, y la motivación cristiana, que en sí pueden separarse, habitualmente se complementan: el motivo religioso, preferente, encierra la dimensión cultural y hacer el Camino de Santiago (que es en sí una huella religiosa) por dimensión cultural, puede llevar a lo religioso.
        En la actualidad, las motivaciones por las que se hace el Camino son muy variadas, sobre todo al comienzo del mismo:

La intención o verdadera motivación es la que confiere la condición de peregrino; según las reflexiones de San Agustín: "Es la intención la que da valor a las acciones humanas".

        El Apóstol Santiago

El camino que emprendes (no importa la ruta) tiene como meta el Sepulcro del Apóstol Santiago. ¿Quién fue este personaje? ¿Qué relación tiene con nosotros? ¿Por qué se dirige tanta gente a este sepulcro? La respuesta a estas preguntas es el primer paso que debes dar antes de emprender la peregrinación. Pueden ayudarte a responderlas adecuadamente cualquiera de los libros que te aconsejamos a continuación. Si pinchas sobre el título tendrás más amplia información sobre el libro y el modo de hacerte con ellos.

        Preparación en grupo.

Quizás sois un grupo de amigos que os habéis propuesto hacer el Camino juntos. Hay también materiales para vosotros. Permitidme que os sugiera las 4 Catequesis para la Comunidad Cristiana, editadas recientemente como preparación para la peregrinación. También te puede servir para ello la obra de José Miguel Burgui, En Camino a Santiago con jóvenes. Central Catequística Salesiana. Alcalá, 164. 28028. MADRID. 1993. En ella narra su experiencia de haber peregrinado a Compostela con un grupo de jóvenes.

        Preparación Espiritual.

Jesús, al despedirse de los apóstoles, les prometió el envío de su Espíritu. Vuelto al Padre tras la Ascensión, ambos derramaron sobre aquellos hombres rudos y cobardes, pero también, buenos y sencillos, su Espíritu. El efecto fue maravilloso: 30 años después los que creyeron en Jesús y aceptaron su herencia estaban presentes en todos los rincones del Imperio Romano: desde Jerusalén al Ilirico, al desierto y hasta el Finis Terrae. Fue el Espíritu el que guió a Santiago hasta España y los límites del Océano. También él guió a sus discípulos para que trasladasen su cadáver y le diesen sepultura en la actual Compostela. Prepararse espiritualmente es dejar que el Espíritu de Dios te acompañe en el Camino, guíe tus pasos y te dispongas para abrirle tu corazón, escuchar su palabra y cumplirla.
         Para ello pueden ayudarte estas dos obras: Guía Espiritual del Camino de Santiago, o también  Guía para una peregrinación a Compostela.
         Es recomendable prepararse con la reflexión y la oración días antes de la partida. Comentar y hacer partícipes a amigos y religiosos/as de nuestro intento y objetivos.
         La peregrinación que vamos a emprender, nos da la ocasión de hacer un alto en nuestra vida ordinaria y abrir nuestra puerta interior para que surjan en un nuevo contexto, otros aspectos de la riqueza oculta en nuestro interior. Esto surgirá, sin duda, si superamos la dimensión simplemente turística y deportiva, y nos situamos, sobre todo, en la dimensión de la fe que profesó el Apóstol Santiago y tantos que le siguieron durante siglos.
         En nuestro "equipaje espiritual" deberíamos incluir:

Preparación física.

El camino, tanto por las distancias como por los diversos trazados, suele ser duro por lo que necesitamos prepararnos también físicamente.
         Es bueno pensar en ella con una antelación mínima de unos tres meses. La edad y las condiciones físicas personales aconsejarán más o menos tiempo.
        El éxito de una buena preparación física está en ir cubriendo cada día distancias más largas hasta conseguir, sin grandes fatigas, recorrer los kilómetros de media diarias que nos hemos trazado en la peregrinación. Es conveniente ir anotando los kilómetros que somos capaces de cubrir en una jornada. Nuestras metas deben ser realistas, comenzando con distancias cortas y no muy ambiciosas, o caeremos en el desánimo.
        La frecuencia de las salidas de entrenamiento estarán condicionadas por nuestras ocupaciones. En principio una salida semanal es suficiente pero debemos ir en progresivo aumento hasta conseguir que al final sea una diaria (en este caso, el número de kilómetros no importa).
        Durante el último mes es conveniente salir a entrenar llevando la mochila con su peso previsto. Los músculos de las rodillas y tobillos se fortalecerán y no nos darán disgustos indeseados cuando estemos peregrinando.
La media normal de que suelen cubrir los peregrinos por etapa es de unos 20-25 km día.

BICIS
   En cuanto a la preparación para hacer el Camino en bicicleta se deberían seguir los mismos consejos que a pie.
El equipaje debería llevarse en dos alforjas con los pesos repartidos equitativamente. Antes de iniciar el Camino es necesario aprender a realizar las pequeñas reparaciones que podemos necesitar por el Camino, poner un parche a una rueda pinchada, ajustar frenos y cambios, etc.
La media normal de que suelen cubrir los peregrinos por etapa es de unos 50-75 km día dependiendo de la zona por la que se transita (llano o montaña).

        La Credencial

Para emprender el camino necesitas acreditarte como peregrino ante los hospitaleros y demás personas con las que te encuentres, así como acreditar al llegar a Santiago que has recorrido el camino a pie, bici o caballo. Para esto está la credencial en la cual irá tu presentación por la parroquia, grupo de Iglesia, etc. y en el espacio reservado para los sellos los irás estampando en los albergues, parroquias, etc. por donde vayas pasando. Debes sellar al menos dos veces al día y poner siempre la fecha. Puedes hacerte con ella en la Delegación de Peregrinaciones de tu Diócesis, en la parroquia o en la Oficina del Peregrino de Santiago de Compostela. Consulta la página dedicada a Materiales.

    El equipaje y la indumentaria del peregrino.

        Nuestro equipaje individual debe estar formado por lo estrictamente necesario. Debemos pensar que lo vamos a tener que cargar durante muchos km. y la experiencia dice que el sobrepeso en la espalda acaba minando nuestras energías y dañando los tobillos y las rodillas. Además. debemos recordar que se trata de vivir la pobreza en esos días. Si va a ir en bicicleta, evite mochilas o peso en la espalda.
        El traje del peregrino se ha ido constituyendo a lo largo de los siglos. En un principio se adoptaba la indumentaria de un viajero normal: con manto y túnica corta para el viaje a pie, prenda para protegerse del frío y sombrero de ala ancha para el sol y el agua. Con el transcurrir del tiempo se hicieron clásicos en el peregrino el báculo, la calabaza (que servía de cantimplora), la mochila y la concha de vieira.
        Lo imprescindible en el equipaje del peregrino actual sería la mochila (ligera y anatómica), el saco de dormir, esterilla, tienda de campaña ( en caso de que se por no ir a albergues), un poncho para la lluvia que cubra la mochila, una prenda de abrigo, bañador, un neceser con lo más básico para el aseo personal, unas zapatillas de goma para la ducha, un chandal, una pequeña bolsa de plástico con detergente para la colada, un rollo de papel higiénico y un botiquín básico de urgencias (alcohol, gasa, esparadrapo de seda, Betadine, tiritas, crema de protección solar, aguja e hilo para la cura de ampollas, tijeras pequeñas, vaselina, repelente de mosquitos, antihistamínicos -en caso de alergia- y aspirinas).
        Es también importante acordarse de llevar una gorra y gafas de sol, un cuaderno de notas y bolígrafo y, sobre todo, el Documento Nacional de Identidad y cartilla de la Seguridad Social. Puede resultar práctico a su vez tener una navaja multiusos, una linterna pequeña, un mechero y un vaso de aluminio u hojalata.
        El calzado adecuado será botas de andar o zapatillas de deportes, nunca sin estrenar, sino ya muy puesto y comprobado que no molesta. Se aconseja que abrace el tobillo para evitar esguinces, también que sea impermeable y transpirable para prevenir problemas derivados de la excesiva sudoración. Algunos peregrinos recomiendan ponerse dos pares de calcetines (uno de algodón fino y otro más grueso por encima), pero la mayoría considera suficiente un solo par con el pie de felpa.
       Un simple palo redondo a la altura de la persona que lo lleva (bordón) es de gran ayuda y más práctico que un bastón. El sombrero será de gran utilidad, ya que nos va a preservar de los rigores climatológicos.
       Acuda a su Centro de Salud, le asesorarán, especialmente si sigue algún tipo de tratamiento o padece algún problema de salud. Las personas con problemas alérgicos deben tener en cuenta la época estacional. Ponga al día su calendario de vacunación, especialmente la vacuna frente al tétanos.

        Durante la peregrinación

        Debemos tratar de prevenir las quemaduras del sol, usando los primeros días pantalón y camisas largas y, por supuesto, crema protectora. Evite caminar en las horas de más calor, empiece lo más temprano posible.
        Cuidar los pies es esencial. Es frecuente que en los primeros días aparezcan ampollas. Hay que mantenerlas muy limpias y si son muy grandes extraerles el líquido. Es recomendable ducharse después del esfuerzo físico, pero si se hace por la mañana no debe hacerse con agua muy caliente, ya que predispone la piel para rozaduras o ampollas.
        Procure no caminar muy rápido los primeros días, no se fuerce a seguir el ritmo de nadie si no está preparado para ello.
        Ingiera agua frecuentemente, pero asegúrese siempre de que es potable. Tenga mucho cuidado con su alimentación, lave bien la fruta, verdura y hortalizas y consuma siempre mayonesas de tipo industrial. Le ayudará a evitar gastroenteritis.
        No se aparte nunca de las sendas, evite caminar cuando oscurezca y respete las normas de circulación. Si lo hace en bicicleta, recuerde que es obligatorio el uso del casco y del chaleco de alta visibilidad.

        A los que utilicen coche de apollo se ruega encarecidamente que no se adelanten ocupando las camas de los albergues, provocando que los peregrinos que cargan con sus mochilas no encuentren lugar donde dormir, por supuesto, el conductor no podrá utilizar ni credencial ni la red de albergues

       Animamos a colaborar con el donativo/ofrenda del peregrino cuando se les pida, albergues y Oficina de Acogida, de ello depende que se pueda ampliar y mejorar servicios.
        Quienes accedan al Camino sin intención de peregrinar les rogamos que busquen otros alojamientos por respeto a los peregrinos y a la finalidad de acogida cristiana de los albergues.

        Problemas frecuentes de salud

        BOTAFUMEIRO

No es un espectáculo, ni una curiosidad única de la Catedral de Santiago, es verdad que solo se conserva hoy en ella como un elemento integrante de la celebración eucarística, en determinados días del año y cuando lo ofrece alguna peregrinación o grupo.
Esta es una tabla orientativa de los días que se puede ver el Botafumeiro en alguna de las misas en el Altar Mayor:
Epifanía del Señor 6 de Enero
Domingo de Pascua de Resurrección Semana Santa
Ascensión del Señor 40 días después de Pascua
Fiesta de la aparición del Apóstol
Pentecostés 50 días después de Pascua
Martirio del Apóstol Santiago 25 de Julio
Asunción de la Virgen María 15 de Agosto
Todos los Santos 1 de Noviembre
Cristo Rey 5º domingo antes de Navidad
Inmaculada Concepción 8 de diciembre
Natividad de Nuestro Señor 25 de Diciembre
Traslación de los restos del Apóstol 30 de Diciembre

   


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