El Camino de Santiago
En este caso lo importante es la Meta, no el Camino. Los peregrinos a Santiago no hacen camino por él mismo, sino a través de él llegar a la Tumba de Santiago el Mayor. Si se sacrifican y sufren en el caminar lo hacen por poner en acción un símbolo. Son símbolos vivientes. Este símbolo consiste en manifestar a todos su solidaridad y compromiso con la Buena Noticia que vino a traernos y que desde su sepulcro resuena continuamente: El Reino de Dios ha llegado; la felicidad del hombre se ha hecho posible. ¡Convertíos y creed en ella!
El Camino de Santiago, pues, no es más que un medio, un terreno que se pisa, una senda por la cual se desplaza el peregrino. El punto de partida es su hogar. Debería, pues, haber tantos caminos como hogares. No obstante, el peregrinar a Santiago, precisamente por su carácter cristiano, fue desde su origen una decisión abierta a la comunidad, tanto por su destino (la tumba del Apóstol), como por su realización (en comunidad) y su significación: construir el Reino de Dios. De ahí que andando hayan configurado un Camino como punto de encuentro entre quienes tienen el mismo empeño vital; lugar de amor y solidaridad entre los habitantes de los pueblos y los peregrinos que los transitan; y recuerdo permanente a través de sus monumentos del empeño que empuja hasta Compostela.
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La situación de la Iglesia Europea en el siglo VIII es la que determina el empeño de peregrinar a Santiago. Cuando el nacimiento y la expansión del Islam han cegado el camino a los Santos Lugares en los que se operó la Redención y el sincretismo toledano, representado por el Arzobispo Elipando y secundado por otros obispos, que pretende confundir cristianismo e Islam, aparece la Tumba de Santiago. Su descubrimiento determina en toda Europa un movimiento de fidelidad a la herencia apostólica. Como resulta evidente, los hispanos que estaban en condiciones de peregrinar a Santiago se reducían a los de la estrecha franja del Norte, que no había caído bajo el dominio musulmán. De ahí el más importante Camino, llamado Francés, que se consolida tras la conquista de Rioja por lo navarros en el siglo X, y se convierte en objeto de atención y protección jurídica.
El llamado Camino del Norte fue una alternativa mucho menos usada por las dificultades que entrañaba. Bástenos recordar las descripciones sobre este particular del Codex Calixtinus y de La Historia Compostelana. Los caminos procedentes del Sur se desarrollan ya al final de la Edad Media, cuando el avance de los reinos cristianos hace posible la peregrinación de aquellas zonas. Los caminos marítimos van parejos al desarrollo de la navegación desde Inglaterra e Irlanda. Es preciso tener en cuenta que la navegación, muy desarrollada en la época romana, sufrió un grave retroceso en los años medievales y no se recuperó hasta finales de la Edad Media.
Los Caminos de Santiago
1º Camino Francés.
Es el camino que a través de Francia condujo a la Cristiandad de fuera de España a Santiago. Cruzaba Francia a partir de tres puntos distintos donde se juntaban peregrinos de otras partes. Como es lógico estos puntos de partida dieron origen a la formación de cuatro grandes rutas:
a) Desde París, por Tour y Poitiers (Touronensis)
b) Desde Vezelay, por Limoges y Perigeux (Limosina)
c) Desde Le Puy, por Moisac y Conques (Podiensis)
d) Desde Arlés (Toulosana).
- Los tres primeros (a, b,c), antes de entrar en España, se fusionan en Ostabat. Desde allí se dirigen a Saint Jean Pied de Port, Valcarlos y Roncesvalles.
- El cuarto (d) hace su entrada en España por Somport, Canfranc y Jaca.
Es en Puente la Reina (Navarra) donde los caminos de Santiago se unen en uno solo
(Codex Calixtinus). Aquí está la pequeña ermita de
Eunate, cuya curiosa factura octogonal ha despertado la imaginación de tantos crédulos. Su forma, y el dato de estar en el punto de unión de todos los caminos, nos recuerdan al Bautismo. En efecto, los primitivos baptisterios solían tener planta octogonal y todos los caminos del hombre a la búsqueda de la felicidad se convierten en uno al aceptar a Jesús y recibir el sacramento bautistal.
Su recorrido desde Saint Jean Pied de Port a Santiago es de unos 775 kilómetros, más o menos. Puede hacerse en 25 jornadas de camino a pié y 12 en bicicleta. A estos habrá que añadir algunos días de descanso en medio del camino. Desde aquí y Roncesvalles
cruza el peregrino una serie de pueblos en los que puede disponer de albergues, gratuitos la mayoría y otros con una pequeña aportación, y otros servicios también religiosos. Como punto de referencia damos el nombre de las diócesis que recorre para que pulsando con el ratón sobre su nombre se pueda acceder a la información que hay de cada diócesis:
Jaca, Pamplona,
Calahorra-La Calzada-Logroño, Burgos,
Palencia, León,
Astorga, Lugo y
Santiago.
a) Camino Primitivo del Norte de España, por Asturias, con entrada en la provincia de Lugo por varios lugares.
b) Vía de la Plata, que procede de Sevilla, por Mérida, Cáceres, Salamanca, Zamora y sale al Camino Francés en Astorga o entra en Galicia por la provincia de Orense.
C) Camino Portugués: que entra por Tuy, procedente de Valença desde Oporto por Braga o por Viana do Castelo