Esta
pequeña Iglesia está dedicada a Santa María, titulada la “Antigua”
por su primitivo origen; y de la “Corticela”
derivación de “Curtis”, terreno cercado, por estar unida a la
primitiva “Cerca”, que amurallaba Compostela.
El
monasterio de la Corticela fue fundado por el obispo
compostelano-iriense Sisnando I, bajo el reinado astur-galaico de
Alfonso III;
al tiempo que se reconstruía la Iglesia de Santiago, a finales del siglo
IX. Aunque, algunos historiadores sostienen que su
origen se remonta al
tiempo del “descubrimiento” de la Tumba del Apóstol por el obispo de
Iria Flavia, Teodomiro, en el reinado de Alfonso II el Casto, en el primer
tercio del siglo IX. Como un servicio al culto jacobeo, la Corticela quedó
indisolublemente unida a la historia del Santuario.
La
comunidad monacal de la Corticela -aunque mantiene el culto hasta
1527, año en que lo entrega al Cabildo catedralicio- dada la
estrechez del lugar,
salta la vieja “Cerca” y funda en 912, con una donación del rey Ordoño
II, en el cercano y “elevado lugar” de “Pinario”,
el grandioso monasterio benedictino de “San
Martín Pinario” (hoy Seminario Mayor), quedando la Corticela como
Parroquia de extranjeros,
peregrinos y vascos, atendidos por los “linguajeros”.
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