
El 1 de abril de 1975, el Arzobispo de Santiago de Compostela, D. Ángel Suquia Goicoechea, decretó la creación del Archivo Histórico Diocesano en dependencias del edificio de San Martín Pinario, sede del Seminario Mayor, donde serían instalados, ordenados y custodiados algunos de los fondos documentales más importantes, en los que se condensa la memoria y la historia de la diócesis compostelana.
En el Decreto de creación se indicaban con detalle estos fondos:
- Archivo llamado de Palacio.
- Archivo del Provisorato.
- Archivo de Secretaría de Cámara y Cancillería Arzobispal.
- Archivo de Vicaría General.
- Archivo de la extinguida Vicaría de Pastoral.
- Archivos parroquiales anteriores al año 1900.
- Archivos de los demás órganos de gobierno diocesanos.
Su primer director, D. Salvador Domato Búa, gracias a la ayuda inestimable de diversas instituciones, especialmente la Fundación Pedro Barrié de la Maza, dotó a los espacios reservados para el Archivo de los instrumentos y estructuras necesarios para el desarrollo de su labor archivística. Desde el primer momento se contó con una sala de consulta capaz y cómoda, un gran depósito para los fondos, medidas de seguridad y de conservación de la documentación, etc. Y con la colaboración y el buen hacer de muchos universitarios, investigadores y voluntarios se llevó a cabo un ingente tarea de limpieza, inventariado y catalogación de los documentos, dando lugar a los miles de fichas que aun hoy llenan los ficheros de la actual sala de consulta.
En el año 1977, D. Salvador Domato Búa publicó un primer inventario del Fondo General, basado en el trabajo de ordenamiento realizado en los años 20 por D. Pablo Pérez Constanti y en su posterior redacción de 1943 de D. Salustiano Portela Pazos. En apéndice se añadían abundantes intercalaciones fruto del trabajo realizado hasta aquella fecha por el autor y su colaborador, D. José Viader Serra.
En aquella misma época, para ayuda e información de los investigadores, se publicó igualmente una Guía sobre el Archivo Histórico Diocesano y el Archivo de la Catedral.
Entre los años 1990-1994, con motivo de la creación del Museo Diocesano y la remodelación de la parte derecha del claustro procesional de San Martín Pinario, y con la colaboración de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia, se crearon las nuevas instalaciones del Archivo Histórico Diocesano, inauguradas el 8 de octubre de 1994 por el Sr. Arzobispo de Santiago de Compostela, D. Antonio Rouco Varela.
En el año 2000, el entonces Director, D. Elisardo Temperán Villaverde y uno de sus colaboradores, D. Antonio Cepeda Fandiño, publicaron una nueva edición de la descripción del Fondo General, mejorando su estructura y sistematización, corrigiendo algunos errores de datación o identificación y añadiendo en sus lugares respectivos toda la documentación incorporada a lo largo de los últimos años.
El equipo del Archivo Histórico Diocesano, con el actual Director, D. Salvador Domato Búa, continúa trabajando, por una parte, en la tarea de recuperar, poner a salvo e inventariar toda la riqueza documental de la diócesis, especialmente, la documentación parroquial, y, por otra, en la descripción más precisa de la documentación existente en el Archivo, en orden a facilitar el trabajo y el acceso de los investigadores a ella.
En esta tarea es de justicia reconocer y agradecer la labor callada pero efectiva de tantos objetores de conciencia que, mediante convenio con la Consellería de Xustiza, han realizado en el Archivo su prestación social substitutoria, y alumnos del Programa de Prácticas de la Universidad de Santiago de Compostela, que completan así su formación en contacto con el mundo de la investigación.
Consideramos el trabajo del Archivo un servicio muy necesario para la investigación de la historia de la Iglesia y de Galicia, un servicio que necesariamente habrá que seguir mejorando y perfeccionando a medida que la misma investigación avance y la documentación sea mejor conocida. Y por ello agradecemos muy sinceramente el trabajo de tantos investigadores, que día a día nos honran con su presencia y nos ayudan a desentrañar y dar a conocer las riquezas que todavía duermen en el interior de nuestras estanterías. Gracias también a las instituciones -el propio Arzobispado de Santiago, la Fundación Pedro Barrié de la Maza, la Universidad de Santiago de Compostela, la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia, la Diputación Provincial de A Coruña, etc.,- que desde los inicios del Archivo Histórico Diocesano lo han sostenido incansablemente y tanto han ayudado a mejorar sus instalaciones, haciendo bastante más agradable la paciente tarea de los que dedican sus fuerzas a la investigación de la verdad.