Boletin Oficial del Arzobispado de Santiago

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4. Carta Pastoral en el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. Pentecostés 2001

Queridos diocesanos:

La fiesta de Pentecostés es uno de los días grandes en la memoria y en la liturgia de la Iglesia. Con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, el apóstol Pedro proclamó solemnemente ese día en Jerusalén, la verdad sobre el misterio de Cristo: "Sepa con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús, a quien vosotros habéis crucificado"(Hech 2,36). La reacción de los oyentes fue inmediata: "¿Qué hemos de hacer, hermanos?". Y a continuación recibieron el Bautismo. Con el don del Espíritu Santo empezaron a vivir en comunidad, rezar juntos y celebrar la Eucaristía. De este modo comenzó a manifestarse la Iglesia como "misterio de comunión misionera", invitándonos a respirar el "viento impetuoso del Evangelio".

El Laicado en la Iglesia

Por eso Pentecostés es también el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. Un día para agradecer y valorar la vocación eclesial de los laicos, y para tomar conciencia cada vez más clara "no sólo de pertenecer a la Iglesia sino de ser Iglesia"(ChL 16). Este año la jornada tiene como lema "CRISTIANOS LAICOS, IGLESIA EN EL MUNDO", indicándonos que el mundo es el lugar por excelencia en el que los laicos han de desarrollar su misión evangelizadora, siendo testigos, profetas y misioneros. Esta tarea se habrá de llevar a cabo en los distintos ámbitos de la vida social: el trabajo, la política, la economía, la cultura, los medios de comunicación, la familia, la educación y en todas aquellas situaciones donde es necesario promocionar y defender la dignidad y los derechos de la persona, y responder a las exigencias de libertad, paz y justicia.

Quiero destacar el peso específico del laicado en una iglesia toda ella enviada al mundo: "El carácter secular es propio y peculiar de los laicos a quienes corresponde, por propia vocación, buscar el Reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios"(LG 24). Comunicar el Evangelio, dar razón de él y dialogar sobre él en la cultura de hoy no es tarea fácil. Es importante que sean los laicos quienes lleven a las comunidades cristianas y a la Iglesia particular propia las ilusiones, gozos , esperanzas y preocupaciones de las gentes. Este camino de ida y vuelta es una de las características de la existencia cristiana laical. Se trata al fin y al cabo de vivir en el mundo con responsabilidad cristiana, enriqueciendo desde ahí la vida de la Iglesia. "Los fieles laicos no deben pues circunscribir su acción al ámbito de la comunidad cristiana, permaneciendo por así decirlo, entre las paredes del templo -manifestaba el Papa Juan Pablo II al Arzobispo de Palermo-. Tras hallar luz en la Palabra y fuerza en los Sacramentos, deben anunciar y testimoniar a Cristo en la sociedad de la que forman parte. Si es verdad que todo miembro de la Iglesia participa de la dimensión secular, los laicos participan por una modalidad de actuación que, según el Concilio, es propia y peculiar de ellos. Dicha modalidad queda definida con la expresión índole singular, como el lugar en que les es dirigida la llamada de Dios".

Promover la Acción Católica

Aunque cada persona bautizada forma parte individualmente de la misión evangelizadora de la Iglesia y su labor apostólica personal es totalmente necesaria e insustituible, las diversas formas de apostolado asociado constituyen una expresión y un testimonio de primer orden de la experiencia comunitaria de la fe y de su dimensión evangelizadora. "La acción católica en sus diversas realizaciones, tiene la vocación de manifestar la forma habitual apostólica de los laicos de la Diócesis, como organismo que articula a los laicos de formas estable y asociada en el dinamismo de la pastoral diocesana"(CLIM 55). Son diferentes las instancias a través de las cuales hemos recibido la invitación a promover la Acción Católica como "una singular forma de ministerialidad eclesial", en la Diócesis. Esta razón subyace en el tercer objetivo de nuestro Plan Pastoral Diocesano 2000-2003; "Formación y Apostolado Laical", señalando como línea de opción para caminar hacia ese objetivo el "promover el Apostolado Laical asociado, dando prioridad a la Acción Católica". Los laicos han de ser conscientes de su papel y ministerio en la Iglesia para no correr el riesgo de ser considerados sólo como mano de obra. El método de Revisión de Vida, utilizado por la Acción Católica, es un instrumento válido para ayudar a ver la vida entera a la luz de la fe e impulsar la acción evangelizadora.

Llamada a la santidad

Los movimientos de Apostolado Seglar tendrán que ser escuela de espiritualidad donde se tome muy en serio la llamada a la santidad vivida en el trabajo y en el ejercicio de las responsabilidades sociales; escuela y cauce de compromiso evangelizador que propicia la conversión de las personas y la transformación de la sociedad. "No dudo en decir que la perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es la santidad. Preguntar a un catecúmeno: ¿Quieres recibir el Bautismo? Significa al mismo tiempo preguntarle: ¿Quieres ser santo?. Significa ponerle en el camino del Sermón de la Montaña: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial"(NMI 30-31). 

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

> Julián Barrio Barrio

Arzobispo de Santiago de Compostela