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NACIONAL
El 29 de mayo hizo su ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y
Políticas el Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio María Rouco Varela, Cardenal
Arzobispo de Madrid. Había sido presentado por los académicos Fraga
Iribame, Alonso Olea y Truyol. Estuvieron presentes en el acto numerosas
personalidades, entre ellas el Presidente de la Xunta de Galicia, Excmo.
Sr. D. Manuel Fraga hibame. Entre los Prelados, el Cardenal González
Martín, el Nuncio, el Arzobispo y el Obispo Auxiliar de Santiago de
Compostela. El discurso del nuevo académico versó sobre los derechos
humanos, su base jurídica y la situación actual en cuanto a su
reconocimiento y vigencia. Respondió al discurso el profesor Velarde
Fuertes. Nuestra enhorabuena al Sr. Cardenal, que fue Obispo Auxiliar y
posteriormente Arzobispo en Compostela.
Por decimosegunda vez consecutiva ha tenido lugar, en el Real Alcázar de
Sevilla, el pasado 21 de mayo, el Simposio de Historia de la Iglesia en
España y América, promovido por la Academia de Historia Eclesiástica
hispalense. El argumento que se debatía esta vez giraba en torno al título
«Iglesia y sociedad de la comunicación».
Ante la presencia de más de 300 personas provenientes tanto del ámbito
eclesiástico como del mundo civil, presentó el Simposio, como es habitual
el Arzobispo de Sevilla Mons. Amigo Vallejo que puso de relieve la
importancia del tema, tanto para la Iglesia, como para la sociedad civil,
y destacó el papel de la Iglesia como garante de una comunicación
verdadera. A continuación, los profesores Javier Fernández del Moral y
Jaime Antúnez disertaron sobre la comunicación del mensaje cristiano en
una sociedad pluralista y sobre la relación entre la cultura y los medios,
desde una perspectiva cristiana. Tanto el catedrático de la Universidad
Complutense como el Director de la revista «Humanitas», de la Universidad
Católica de Chile, abogaron por una coherencia cristiana que, al producir
un efectivo arrinconamiento de las actitudes relativistas, llevara a una
regeneración de la sociedad.
El expresidente de Portugal, Antonio Ramalho Eanes, principal protagonista
del resurgir democrático de Portugal, tras la llamada popularmente
«Revolución de los claveles», demostró desde la tribuna de los oradores
que no sólo es un militar y, sin duda, un gran estadista, sino también un
brillante pensador político. Trazó con pulso filosófico firme los rasgos
esenciales de la sociedad civil y de la democracia, y puso de relieve, con
acertadas incursiones en el pensamiento aristotélico y platónico, la
necesidad constitutiva de la comunicación para la sociedad. Aseguró que «
en una democracia real, el ciudadano no puede dejar de ser protagonista».
Pero no puede realmente serlo sin estar bien informado. De aquí la función
esencial que la comunicación social -y por tanto el periodismo- tiene en
la sociedad democrática: donde no haya comunicación social libre, no habrá
democracia».
Por la tarde tuvo lugar una animada mesa redonda, moderada por el Obispo
de Jerez, Mons. Juan del Río, en la que diversos periodistas, como Miguel
Ángel Velasco, director de «Alfa y Omega», José María Gil, Secretario de
la Comisión de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal, y
Guillermo Raigón, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de
la Universidad de Sevilla, dieron pie, junto con las preguntas del público
asistente, a una interesante reflexión sobre si era o no posible y
deseable un amistad entre la Iglesia y los Medios.
Clausuró el Simposio el Nuncio de Su Santidad en España. Sus palabras no
son encuadrables en una clausura convencional. Aunque su intervención fue
breve, dibujó con hondura la situación, al decir que «si lo que
comunicamos no es la verdad, no comunicamos nada». « La Jerarquía de la
Iglesia -añadió más adelante-- proclama a través de su constante
magisterio no sólo la verdad de la fe, sino la verdad esencial sobre el
hombre y la sociedad. Y por eso se duele y alza su voz tanto cuando ella
misma, como institución social, es maltratada por los medios de
comunicación, como cuando los malos tratos recaen sobre otras
instituciones o sobre otras personas, es decir, la Iglesia rechaza, en
general el maltratamiento de la verdad». Mons. Monteiro finalizó su
vibrante intervención afirmando que «hay que defender la verdad, hay que
hablar de Dios sin miedo a través de los medios de comunicación, pero hay
que procurar hacerlo bien, sin utilizar estilos dogmáticos ya
trasnochados, y aprendiendo cada día mejor el arte del diálogo sincero,
lleno de respeto a las personas y bien fundamentado argumentativamente en
la verdad».
El Secretario de la Acadenúa, profesor Manuel José Cociña y Abella,
anunció la inminente publicación de los volúmenes de Actas de los dos
Simposios anteriores: «La nueva relación España-América, en el contexto
Europeo» y «Vivir en un mundo globalizado». |
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