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Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago |
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Donación de órganos: semilla de vidaQueridos diocesanos: No podemos ser insensibles al mensaje que nos trae el Día Nacional del Donante. Sabernos que los trasplantes representan hoy día tina alternativa terapéutica habitual que permite recuperar para la vida a miles de enfermos cada año, unos que sólo podrían esperar la muerte, otros que en el mejor de los casos se verían sometidos a una existencia dolorosa y limitada. "Debemos alegrarnos, afirmaba el Papa, de que 1,1 medicina en su servicio a la vida, haya encontrado en el trasplante de órganos una nueva forma de servir a la familia humana, precisamente salvaguardando este bien fundamental de la persona". Lógicamente este "prodigio de la ciencia" no podría darse sin la donación de órganos, "misterio de amor", fruto de la solidaridad humana y cristiana, fundamentalmente, después del fallecimiento de un paciente. "Merece especial reconocimiento la donación de órganos, realizada según criterios éticamente aceptables, para ofrecer una posibilidad de curación e incluso de vida a enfermos sin esperanza". Urgente necesidadEntre los que formamos esta comunidad autónoma, es verdad que esta sensibilidad va creciendo, sin embargo hay que decir que todavía estamos lejos de dar respuesta plena a los muchos enfermos que esperan la nobleza de este gesto de amor y de vida. El pasado año 95 familias gallegas autorizaron la donación de órganos de sus seres queridos tras su fallecimiento lo que permitió que 300 enfermos se vieran beneficiados con este acto de generosidad siempre sensible a las necesidades de los demás. Los enfermos de riñón, los cardíacos, los hepáticos, los diabéticos, etc. que esperan la solución a su dolencia de un trasplante, son una llamada acuciante y tantas veces angustiosa para todos. No se nos oculta que todo este proceso está rodeado de unas connotaciones que han de ser objeto de una reflexión antropológica y ética. Ciertamente unas veces dificultan la donación de órganos los prejuicios "real o supuestamente religiosos", y otras la falta de información o mentalización en los momentos críticos y dolorosos de la muerte de los seres queridos. Sentir de la IglesiaDesde el compromiso de la Iglesia por la cultura de la vida es oportuno disipar recelos y temores al respecto. "Es cierto que se exigen algunas condiciones que garanticen la moralidad de los trasplantes de muerto a vivo: que el donante, o sus familiares, obren con toda libertad y sin coacción; que se haga por motivos altruistas y no por mercadería; que exista una razonable expectativa de éxito en el receptor; que se compruebe que el donante está realmente muerto". Supuestos estos criterios imprescindibles, la Iglesia considera que "el trasplante de órganos es conforme a la ley moral" en la clave de amor, de comunión y de respeto por la dignidad de la persona humana. Como ha expresado el Papa, la donación de un órgano es "un regalo hecho al Señor paciente, que en su pasión se ha dado en su totalidad y ha derramado su sangre por la salvación de los hombres". La esperanza de no pocos enfermos está pendiente de nuestra generosidad. En la perspectiva de la caridad evangélica, el gesto de la donación de órganos es un obsequio auténtico y sustancial. La solidaridad social se armoniza perfectamente con el mensaje evangélico que va más allá: "No hay amigo mayor que el que da la vida por el amigo". En este sentido, es muy meritoria la labor de sensibilización que están llevando a cabo algunas asociaciones que se ocupan de esta realidad y buscan una solución efectiva a este problema en el que todos debemos sentirnos comprometidos.
> Julián Barrio barrio Arzobispo de Santiago de Compostela |