Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago

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Carta Pastoral en el Día del Papa.
 Julio 2001

Este domingo, día 1 de julio encomendamos de manera especial las intenciones del Papa, Vicario de Cristo y sucesor de Pedro, que es para toda la Iglesia punto de referencia ya que "el ha sido enviado como pastor de todos los fieles para procurar el bien común de la Iglesia universal y el bien de cada Iglesia"(ChD 2).

Ministerio del Papa

Esta misión del Papa en la Iglesia queda esclarecida por estas palabra de Jesús: "Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella"(Mt 16,18). Este convencimiento nos motiva a celebrar con justa devoción esta jornada de manera que se honre la persona del Romano Pontífice quien "en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, tiene la potestad plena, suprema y universal"(LG 22). El Evangelio nos dice que Cristo, Fundador de la Iglesia para llevar a todos la salvación, después de hacerle a Pedro un examen de amor, le especifica el ministerio pastoral a realizar: "Por tercera vez le dijo: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntase: ¿Me amas? Y le dijo: Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo. Díjole Jesús: Apacienta mis ovejas"(Jn 21,17). Le encomienda la solicitud de todos los pastores y la custodia de las ovejas confiadas, advirtiéndole: "Simón. Simón, Satanás os busca para cribaros como trigo, pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos"(Lc 22,3 l). El Papa, sucesor de Pedro, continua apacentando fielmente la grey, iluminando el compromiso cristiano con sus exhortaciones y no cesando de orar por nosotros para que ninguna tentación nos venza. El ministerio de Pedro es una referencia precisa en nuestro diálogo con las demás confesiones cristianas, y hace que los esfuerzos de las distintas Diócesis no queden aislados y sometidos a las presiones económicas, políticas y sociales. Inmersos en el misterio de la Iglesia peregrinante, hemos de sentirnos sincera y filialmente en profunda comunión con el Vicario de Cristo, participando en la vida eclesial desde nuestra condición concreta, pues como dice san Agustín: "Cada uno posee el Espíritu Santo en la medida en que ama a la Iglesia de Cristo".

La acción caritativa de la Iglesia en Roma

Al terminar el Año Santo el papa manifestaba su voluntad de enviar el dinero ofrecido durante la celebración de este acontecimiento, saldados los gastos habidos, a los países necesitados. Esta noticia me hacía recordar la caridad y la benevolencia de la Iglesia romana que ya el Obispo de Corinto, Dionisio, subrayaba en la mitad del siglo II cuando escribía a esta Iglesia en estos términos: "Desde el principio es vuestra costumbre beneficiar de diferentes modos a todos los hermanos, de enviar ayudas a muchas Iglesias en las diferentes ciudades. De esta forma quitáis la indigencia de los necesitados... Y Sotero, vuestro digno obispo no sólo ha conservado esta costumbre sino que la ha desarrollado, sea socorriendo con magnanimidad a los santos en sus necesidades, sea consolando con santas palabras a los hermanos que vienen a él, como hace un padre amoroso con sus hijos". Esta carta nos describe algunos de los rasgos que configuran el ministerio pastoral del sucesor de Pedro. Con este convencimiento hemos de ofrecer también al Papa nuestra colaboración económica para que pueda dispensar la ayuda necesaria a los miembros de la Iglesia más necesitados. El Obolo de San Pedro es el fruto de la caridad de los hijos de la Iglesia, siendo esta la principal fuente de aportaciones económicas para la Santa Sede. Un dinero venido de todas partes acudirá también a todas partes como la acción universal de la Iglesia. Esta conciencia ha de acrecentar nuestra generosidad.

Exhortación final

Al manifestar al Papa, que nos preside en la caridad, nuestra gratitud por su Magisterio, contemplémosle como al sucesor de Pedro, puesto por Cristo para confirmar a sus hermanos en la fe. En honda comunión, lejos de fríos racionalismos, unámonos a la intención de la Iglesia que ora así por el Vicario de Cristo: "Oh Dios, que para suceder al apóstol San Pedro elegiste a tu siervo pastor de toda tu grey, escucha la plegaria de tu pueblo y haz que nuestro papa, vicario de Cristo en la tierra, confirme en la fe a todos los hermanos, y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él por el vínculo de la unidad, del amor y de la paz, para que todos encuentren en ti, Pastor de los hombres, la verdad y la vida eterna".

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

> Julián Barrio barrio

Arzobispo de Santiago de Compostela