Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago

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Carta pastoral en el Día de la Iglesia Diocesana.
Noviembre 2002.

“La Iglesia con todos y entre todos”

Queridos diocesanos:

Llamo nuevamente a las puertas de vuestra atención y a la generosidad de vuestro corazón en el Día de la Iglesia Diocesana. Es una oportunidad propicia para hacer una reflexión sencilla sobre lo que significa eclesial y pastoralmente la Diócesis que nos ha acogido y en la que vamos creciendo en nuestro compromiso cristiano. Conocerla mejor nos ayudará a amarla más y a identificamos con sus proyectos, inquietudes y esperanzas desde la vocación a la que como cristianos hemos sido llamados.

La Iglesia, casa de comunión

“Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de comunión: este es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo”(NN’ll 43). En este horizonte contemplamos la Iglesia con todos y entre todos, dado que “la Iglesia está presente ya aquí en la tierra, formada por hombres, es decir por miembros de la ciudad terrestre que han sido llamados a formar ya, en la historia de la humanidad, las familia de los hijos de Dios que ha de aumentar sin cesar hasta la venida del Señor”(GS 40). Está al lado de cada uno de nosotros, podemos contar con ella y la formamos entre todos realizando la misión que a cada uno se nos ha encomendado. Las comunidades parroquiales y diocesanas, las organizaciones y asociaciones formadas por cristianos comprometidos en la actividad evangelizadora, educativa, cultural y social, los miembros de la Vida Consagrada y los sacerdotes que realizan su ministerio pastoral al servicio de todos, son la Iglesia que peregrina en este mundo. En este sentido hemos de apoyarnos espiritualmente, siendo ejemplo de vida cristiana los unos para los otros, y de ayudamos mutuamente en las necesidades económicas.

Nuestra colaboración económica

Nuestra Iglesia diocesana cuenta también con todos los diocesanos y con las personas de buena voluntad que no compartiendo la misma fe, son sensibles a su tarea humanizadora. Entre todos hemos de sostener económicamente a la Diócesis. Aparte de las actividades que venimos realizando en el campo de la evangelización, de la educación, de lo caritativo-social, tenemos la urgencia de construir en la actualidad cinco templos nuevos: dos en A Coruña, uno en Arteixo, uno en el Milladoiro (Santiago) y otro en Monteporreiro (Pontevedra). Otras obras empezadas habrá que llevarlas a término. En todo caso, siempre será más viable alcanzar estas metas con la colaboración de todos.

Es oportuno recordar una vez más que el conjunto de recursos económicos de la Iglesia, administrados concienzudamente con transparencia y responsabilidad, nunca se orientan al enriquecimiento personal, sino que con su administración se busca garantizar el cumplimiento de los objetivos que los propios fieles determinan en sus donaciones.

Los donativos, la cuota periódica (mensual, trimestral o anual), y las colectas son la base fundamental del sostenimiento de la Iglesia y los cauces a través de cuales podemos canalizar la aportación económica. Nuestra Iglesia diocesana siente el deber de salir al encuentro de las personas a las que hay que atender en sus diferentes pobrezas, espirituales y materiales. Sé de vuestra comprensión y generosidad. Os recuerdo que lo que podemos dar y no lo damos, de alguna manera lo perdemos. Por eso os pido que colaboréis en la medida de vuestras posibilidades, sabiendo que el sostenimiento de la Iglesia depende de nosotros.

Os saluda con todo afecto y bendice en el Señor.

V Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela