DELEGACIÓN
DIOCESANA
DE ECUMENISMO
ORACIÓN POR LA
UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2003
18 AL 25 DE ENERO
Este tesoro
lo llevamos en vasijas de barro (2 Co 4, 7)
Texto
bíblico base: 2 Co 4,3-18
Introducción
La experiencia de la inmigración nos
manifiesta un mundo fracturado. La unidad de los cristianos debe ser el
paradigma de la unidad de los seres humanos. Los cristianos poseen «un
tesoro en vasijas de barro» (2 Co 4, 7), que es la gloria de nuestro Señor
Jesucristo, es decir, su victoria contra el pecado, la muerte, la
persecución y el hambre. Este tesoro es, como escribe san Pablo en 2 Co 4,
5-6, el conocimiento de la gloria de Dios que resplandece en Jesús cuando
nos reveló las profundidades del amor de Dios y su misericordia para con
la creación, particularmente para con los pobres de la tierra.
El texto de 2 Co 4, 5-18 nos invita a
reconocer que nosotros llevamos en nuestro cuerpo un tesoro que no nos
pertenece, sino que es un don de Dios para recobrar fuerzas y animar en
los momentos de angustia y tristeza.
Llevamos este tesoro en la fragilidad de
nuestras vidas humanas, lo que nos muestra claramente que este don nos
viene de Dios y no de nosotros. Dios nos invita a ser sus testigos a
través de nuestra debilidad humana.
El Cuerpo de Cristo es uno, aunque las
divisiones entre los cristianos son un antitestimonio de esta verdad, que
hemos de remontar. Reconocemos que los obstáculos son grandes y que
nuestras fuerzas intelectuales y físicas no son suficientes para curar
nuestro pecado de división. La unidad de la Iglesia debe ser realizada por
la acción y el poder del Espíritu Santo que actúa en nosotros, a fin de
que cada paso hacia la unidad pueda ser visto como un acto divino que nos
acerque cada día más al Reino de Dios.
En las precarias condiciones en que se
encuentren los peregrinos e inmigrantes, las Iglesias cristianas unidas
«en un mismo espíritu de fe» prestan y unen su voz a los extranjeros y a
los desposeídos. Puesto que confesamos la misma fe, somos capaces de
expresamos para hablar.
Efectivamente, creemos en el poder renovador
de Dios en Jesucristo. Y así juntos hablamos con valentía contra todo lo
que ofende la dignidad de la persona humana.
A pesar de las innumerables dificultades y
persecuciones, debemos perseverar. San Pablo nos incita a ser fuertes,
porque no llevamos solamente la muerte sino también la vida de Cristo. La
Iglesia está llamada a manifestar la victoria de Cristo sobre la muerte
mostrándose una comunidad valiente. La perseverancia de los que buscan la
unidad de los cristianos es fundamental para todos aquellos que son
tímidos o tentados de renunciar a su lucha, porque ella es la prueba de la
fuerza de la gracia de Dios a pesar de las numerosas dificultades. Jesús
ha orado por la unidad de todos los que llevan su nombre precisamente para
que el mundo crea.
Para cada día del octavario se propone una
oración en que se pide la gracia de Dios por la unidad de todos aquellos
que creen en Cristo. Nunca se subrayará todo lo suficiente la importancia
de esta oración, ya que en ella todos los cristianos, por la fuerza del
Espíritu Santo reconocen humildemente que la unidad que Dios desea para su
Iglesia es ella misma un don. Oremos, pues, sin cesar para que nos
preparemos a recibir este don y llevarlo en las vasijas de barro de
nuestra humana fragilidad.
Temas, lecturas y oraciones de cada día
DÍA PRIMERO
Este tesoro lo llevamos
envasijas de barro (2 Co 4, 7): ESPERANZA
Gn 15,1-7. Sal 16 [15]
Hb 9, 8-12. Le 24, 13-35.
Oración: Dios,
Padre nuestro, tu Hijo ha conocido el exilio en Egipto. Acompaña a la
muchedumbre de emigrantes de nuestra época. Permite que el Espíritu Santo
toque a todo corazón humano: que se derrumben las fronteras que nos
separan, que desaparezcan los prejuicios, que cesen los odios. Que tu
Espíritu sople sobre las Iglesias y las vivifique en su camino hacia la
unidad. Que nos ayude a superar nuestras di visiones, y nos conceda
avanzar en la justicia y la paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
DÍA SEGUNDO
Perseguidos por todas
partes, pero no aniquilados (2 Co 4, 8): FE
Ex 5,6-17. Sal 128
[127] Hb 11, 13-27. Mt 2,4-15.
Oración:
Dios del amor, fuerza creadora de toda existencia,
ayúdanos a discernir en nosotros y en cada uno de nuestros hermanos y
hermanas tu imagen y semejanza. Danos la fuerza necesaria para ser
consecuentes con tu amor que todo lo vivifica. Dios del amor, te rogamos
que el testimonio que debemos manifestar nos lleve a la unidad de las
Iglesias. Que se nos conceda el manifestar todos a una sola voz que todos
los hombres y mujeres son responsables de la creación y de su prójimo.
Amén.
DÍA TERCERO
Que la vida de Jesús
se manifieste en nuestro cuerpo (2 Co 4, 10):
A IMAGEN DE CRISTO
Gn 1,26-27. Sal 45 [44]
1 Tm 6, 11-16. Mt 5, 14-15.
Oración: Dios
del amor, fuerza creadora de toda existencia, ayúdanos a discernir en
nosotros y en cada uno de nuestros hermanos y hermanas tu imagen y
semejanza. Danos la fuerza necesaria para ser consecuentes con tu amor que
todo lo vivifica. Dios del amor, te rogamos que el testimonio que debemos
manifestar nos lleve a la unidad de las Iglesias. Que se nos conceda el
manifestar todos a una sola voz que todos los hombres y mujeres son
responsables de la creación y de su prójimo. Amén.
DÍA CUARTO
Que la vida de Jesús se
manifieste a través de nuestra carne mortal (2 Co 4, 11)
DIGNIDAD DE LA VIDA
Esd, 1-4. Sal 50 [49]
Rm 6,6-14. Mc 9, 33-37.
Oración: Dios
nuestro, queremos que nos conviertas enteramente a ti y no tener confianza
más que en tu solo poder. Pacifica nuestros cuerpos y nuestros espíritus,
penetra nuestros corazones, ayúdanos a apreciar en cada una de
nuestras tareas ordinarias la fuerza de la
resurrección que tú nos das. Oh Dios, abre en nosotros el camino de la
unidad, condúcenos por tu mano en el camino de tu Iglesia para ser
testigos de la esperanza. Por ello, en Cristo no podemos desesperar. Él es
la victoria. Por su muerte y resurrección, él ha vencido la muerte. Oh
Dios, esperanza nuestra, danos el Espíritu de la verdad, de valentía y de
fuerza para que avancemos juntos hacia la unidad plena y visible de la
Iglesia, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
DÍA QUINTO
Creí, por eso hablé (2
Co 4, 13): ÁNIMO
Jos 1, 1-9.Sal 113
[112] 11-22.Mc7,24-30.
Oración: Oh
Dios, tú has inspirado a tu siervo Josué para que hable con valentía en
tiempo de angustia; tú has guiado a tu pueblo hacia la tierra prometida.
Tu Hijo Jesucristo
venció las barreras levantadas entre las culturas, las clases sociales y
entre hombres y mujeres para sanar y dar esperanza a los necesitados. El
es nuestra paz. En su carne derribó los muros de la separación y ha creado
una nueva humanidad. Oramos en la fe por el cuerpo de Cristo, la Iglesia
en el mundo de hoy. Tú, que nos has
confiado la tarea de preparar tu reino sobre la tierra, ayúdanos a
cumplirla en la unidad y no en la división. Haz que escuchemos tu voz, en
vez de escuchar sola mente nuestros deseos. Haz que superemos nuestras
divisiones y vivamos según tu ley de caridad. Danos la fuerza de afirmar
nuestro compromiso.
Guía a los que tienen
necesidad de tu bendición, especialmente los refugiados y extranjeros que
viven entre nosotros. Juntos, somos el cuerpo de Cristo y oramos en su
nombre. Amén.
DÍA SEXTO
Para que la gracia
sobreabundante haga crecer la comunidad... (2 Co 4, 15)
LA JUSTICIA DE LA GRACIA DE DIOS
Dt 10, 17-22. Sal 103
[117] Rm 3,21-31. Mt5, 1-12.
Oración: Oh
Dios, te damos gracias por hacemos tus hijos e hijas en Cristo. Tú nos
llamas a promover en el mundo tu plena justicia de gracia. Haz que
trabajemos sin temor por la justicia que ese! único medio de llegar a una
paz auténtica y a una sociedad más humana. Dios amoroso, refuerza los
vínculos que nos unen y llámanos a una vida en la que la unidad de los
fieles se refleje en las acciones de cada comunidad. Dios todopoderoso,
acércanos más unos a otros, para que tu voluntad, y no la nuestra, se haga
realidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
DÍA SÉPTIMO
Por eso no
desfallecemos (2 Co 4, 16): PERSEVERANCIA
Neh 7,73-8,3 y 9-10.
Sal 118 [ 5-9, 19-24. Hch 7,54-8,5. Mc 10,28-30.
Oración: Dios
todopoderoso, estamos unidos en la certeza de que tú acompañas a los que
sufren y a los oprimidos, estamos unidos en la llamada a ser
instrumentos de esperanza y de compasión hacia
todos los necesitados: dirige nuestras manos hacia los oprimidos, los
pobres, los refugiados.
Tenemos tendencia a
olvidar a nuestro prójimo en dificultad, abre nuevamente nuestros ojos y
corazones hacia sus penas. Insufla fe y esperanza en los que están
abatidos, desanimados y desesperados, cuyas
vidas están marcadas por la adversidad. Condúceles tiernamente a
descubrirte en el corazón de su experiencia más oscura. Amén.
DÍA OCTAVO
Nos preparan un caudal
eterno e inconmensurable de gloria (2 Co 4, 17)
LLAMADOS A lA UNIDAD EN EL CAMINO DE LA GLORIA
Is 33, 17-22. Sal 42
[41] Ef4, 1-6. Jn 17, 20-26.
Oración: Señor,
muéstranos tu misericordia y, por el poder de tu Espíritu, disipa las
divisiones que hay entre los cristianos para que tu Iglesia aparezca más
claramente como signo visible entre todas las naciones.
Señor,
concédenos un amor renovado, una auténtica sabiduría
y un nuevo ímpetu en nuestra búsqueda de la unidad para que el mensaje
eterno de tu Hijo sea recibido por todos como la buena noticia.
Señor, reanima nuestra
fe y nuestra esperanza, para que avancemos en la alegría de tu reino
celestial, confiados en tu promesa de gloria eterna. Por Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
NOTA DE LA COMISIÓN
DIOCESANA DE ECUMENISMO
La
Comisión diocesana de Ecumenismo enviará el material del Octavario desde
las tres Vicarías a los Arciprestazgos; si en años anteriores alguna
Parroquia, Comunidad o Colegio no lo recibieron y desean tenerlo,
escríbannos con tiempo a la Comisión diocesana de Ecumenismo, Plaza de la
Inmaculada, 4. 15704-Santiago (tel. 981.590990; 686.9483%), o pídanlo a
los Responsables de Ecumenismo en las Vicarías de A Coruña, Eugenio
González Domínguez, Colegio Calvo Sotelo (tel. 981.252600), y de
Pontevedra, Ángel Saavedra Meijomide, Cura párroco de Marín (tel.
986.882131). A su vez, los miembros de la Comisión nos ofrecemos para
colaborar en la preparación del Octavario, tanto en los Retiros que
precedan al mismo como en otros espacios. |