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Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago |
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1. INTERNET Y EVANGELIZACIÓNQueridos diocesanos: Es un convencimiento generalizado el considerar que los medios de comunicación actualmente se han convertido en el principal instrumento de socialización, relegando el papel de la familia y del Estado que tradicionalmente desarrollaban esta función. Dada su importancia, es necesario consecuentemente un debate permanente de análisis y reflexión sobre los contenidos de los mismos. Creo que no es equivocado decir que tal vez hoy disponemos de excesiva información y de pocas claves de discernimiento lo que nos avoca sutilmente a una comunicación sin contenido. Es preciso pasar de una sociedad de información a la sociedad del conocimiento, proporcionando valores y criterios de juicio que ayuden a discernir lo verdadero de lo falso, lo real de lo ilusorio, lo correcto de lo incorrecto. Por otra parte, la información ha de responder a los interrogantes del hombre y la respuesta a éstos no viene del puro saber sino del conocimiento y de la sabiduría que proceden del sentido religioso y de la mirada contemplativa sobre el mundo y el hombre, siendo necesario hacer una reflexión crítica sobre el tópico asumido de que la verdad es aquella noticia que se repite con frecuencia. La comunicación es de persona a persona, y por el hecho de acercar a las personas entre sí, es un elemento esencial que debería ser utilizado únicamente para el bienestar de la sociedad. De los profesionales de los medios de comunicación social depende en buena parte la transmisión de la verdad.. La Iglesia y los Medios de Comunicación La Iglesia, fuente de noticias y de valores, actúa desde la misión que tiene encomendada por su Fundador, como referencia para comprender la realidad y como «agencia» de sentido para la vida del hombre en su peregrinación terrena. Comunicar el evangelio en nuestra cultura no es fácil. Una de las inquietudes actuales de la Iglesia es que el mensaje del Evangelio no quede confinado o silenciado en la privacidad. Esta preocupación hace que no pueda estar ausente en el gran foro de los medios de comunicación social, considerando que es necesario utilizarlos y evangelizarlos. Esto exige profesionalidad en el uso de los mismos y el conocimiento de los contenidos de fe cristiana y tradición apostólica. A estos retos se proponen responder las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales que pretenden vigorizar con eficacia el multiforme apostolado de la Iglesia en materia de medios de comunicación social. En esta ocasión la Jornada se presenta con el lema «Internet, un nuevo foro para la proclamación del Evangelio». Internet, medio para la pastoral La utilización de Internet es actualizar hoy la forma de salir a las calles y a los caminos de nuestro mundo para seguir anunciando el Evangelio de Jesucristo en esta cultura concreta. «Para la Iglesia, escribe el Papa, el nuevo mundo del ciberespacio es una llamada a la gran aventura de usar su potencial para proclamar el mensaje evangélico. Este desafío está en el centro de lo que significa, al comienzo del milenio, seguir el mandato del Señor de remar mar adentro (Lc 5, 4)» (Juan Pablo II, Mensaje en la XXXVI Jornada Mundial de las comunicaciones sociales, 2). Ciertamente este nuevo medio de comunicación no es un fin en sí mismo. Esto supuesto, hemos de evaluar las oportunidades que nos ofrece y los desafíos que nos presenta, las luces y las sombras, las posibilidades y las perplejidades. «A veces el mundo de los medios de comunicación puede parecer indiferente e incluso hostil a la fe y a la moral cristiana. En parte esto se debe a que la cultura de los medios de comunicación se ha ido impregnando progresivamente de una mentalidad típicamente postmoderna, según la cual la única verdad absoluta es que no existen verdades absolutas o, en caso de que existieran, sería inaccesibles a la razón humana y, por tanto, irrelevantes» (Juan Pablo II, Mensaje para la XXXV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 3). En esta perspectiva hay que valorar pastoralmente las grandes posibilidades que ofrece el ciberespacio, teniendo en cuenta que el hecho de estar vinculado prevalentemente a «lo tangible, útil e inmediatamente asequible», no motiva a «profundizar más el pensamiento y la reflexión». Por otra parte, «como foro en el que prácticamente todo se acepta y casi nada perdura, Internet favorece un medio relativista de pensar y a veces fomenta la evasión de responsabilidad y del compromiso personales». No obstante, en el anuncio del Evangelio a través de la enseñanza y catequesis «puede proporcionar un suplemento y un apoyo únicos para preparar el encuentro con Cristo en la comunidad y sostener a los nuevos creyentes en el camino de la fe que comienzan». En este contexto, la programación pastoral, como advierte el Papa, ha de procurar llevar a las personas de lo virtual a la realidad de la auténtica comunidad cristiana pues «la realidad virtual no sustituye la presencia real de Cristo en la Eucaristía, ni la realidad sacramental de los otros sacramentos, ni tampoco el culto compartido en una comunidad humana de carne y hueso». La experiencia de Dios no puede ser suplida por ninguna forma de comunicación mediática. Os invito a orar por esta causa y a ofrecer vuestra colaboración económica para promover, sostener y fomentar las instituciones e iniciativas de la Iglesia en este campo tan significativo en el momento en que vivimos. Os saludo con afecto y bendigo en el Señor,
V Julián Barrio Barrio, |