Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago

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1. CARTA PASTORAL EN LA FESTIVIDAD DE LA
VIRGEN DEL CARMEN. 2002

«MAR ADENTRO»

Queridos diocesanos:

La festividad de la Virgen del Carmen es siempre una referencia luminosa. esperanzada y alentadora para todos, pero de manera especial para vosotros que tanto sabéis de los riesgos e incertidumbres que supone el trabajo en el mar. No sólo en estos días estáis en mi recuerdo sino también a lo largo de todo el año, durante el cual me es grato comprobar vuestra cercanía y vuestro afecto a través de vuestras familias cuando tengo la oportunidad de visitar las distintas parroquias de nuestro litoral diocesano.

Haciendo memoria

En el transcurso de los meses de invierno, siempre más proclives a los temporales en el mar, albergo la esperanza y el deseo de que no suceda ningún naufragio. Daba gracias a Dios por el feliz rescate de los treinta y tres tripulantes del pesquero «Kabou», en el que, a cincuenta millas de Fisterra, se declaraba un incendio a bordo. Compartí la alegría del salvamento de los dieciocho tripulantes, quince de ellos gallegos del barco «Le Parrain» tras naufragar en aguas del Gran Sol, aunque lamentamos la muerte de su capitán. También nos entristeció la dolorosa noticia del hundimiento del pesquero «Meloxeira» y la desaparición de sus cuatro tripulantes, vecinos de Lorbe (Oleiros). Les he encomendado en mi oración a ellos ya sus familias. Tampoco me han pasado desapercibidas otras desapariciones de trabajadores en el mar.

Mayor sensibilidad

Nuestra Archidiócesis es la que tiene el litoral más extenso de todas las diócesis de España. Está abierta al mar. Ello debe comportar una mayor sensibilidad de las instituciones y de todos nosotros por los problemas y condiciones laborales de nuestras gentes marineras. Dadas las circunstancias por las que atraviesa el sector pesquero, es exigible que unas buenas negociaciones posibiliten nuevos recursos cuando tantos caladeros se están cerrando, que el proyecto europeo de reforma de la pesca no termine con una cultura tan propia de nuestra autonomía y que la reestructuración del sector si es necesaria, no deje sin trabajo alternativo a los pescadores y se haga en los justos límites y debidas condiciones. «El evangelio del trabajo nos enseña que cualquier labor humana, por difíciles que sean las circunstancias en que se realice, puede y debe ser fuente de progreso social y de maduración personal». La doctrina social de la Iglesia nos recuerda que es necesaria una humanización cada vez mayor del trabajo. Quienes trabajan en el mar deben ser protagonistas en todo aquello que atañe a su seguridad y a la legislación que de una manera u otra les afecte. No debe seguir siendo una realidad aquello que escribía el poeta gaditano Jenaro Talens: «El marinero dijo: siempre escriben, la historia hombres de tierra firme». Por ello se debe cuidar un mejor cumplimiento de los convenios, urgir la implantación de un mejor sistema informativo sobre el régimen de pensiones para los trabajadores del mar, prestar una mayor atención a las condiciones fatigosas en que trabajan los miembros de algunas tripulaciones por la excesiva reducción del personal, por el exceso de horas de trabajo y por los muchos días que pasan en el mar en los buques de pesca de altura. Siempre es ocasión de hacer valer la dignidad y los derechos inalienables de la persona humana.

Devoción a la Virgen del Carmen

Sé de vuestra gran devoción a la Virgen del Carmen cuya advocación encuentra su origen en el Monte Carmelo de Palestina, tierra para cuya gente pedimos la paz. Nadie como María para llegar a Cristo, su Hijo. En la situación concreta en la que nos encontramos, ella nos sigue diciendo: «Haced lo que Él os diga». En el compromiso de vivir nuestra fe, el Papa nos invita a desplegar las velas al viento para entrar mar adentro y descubrir el misterio de Dios del que se trasluce la luz para iluminar la realidad de la condición humana. «Mar adentro. Esta palabra resuena también hoy para nosotros y nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro: Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre» (NMI 1).
De manera especial me uniré a vosotros en estas fiestas en honor de la Virgen, compartiendo vuestra alegría en la celebración de la Eucaristía y venerando a María con las palabras del poeta Ramón Cabanillas: «Virxe Santa do Carmelo, Nai do amor e do consolo. co teu filliño no colo. entre estrelas a brilar. Amorosa e compasiva acolle con agarimo o pobo que busca arrimo a carón do teu altar».

Os saluda con todo afecto y bendice en el Señor.

V Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela