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Desde un nuevo impulso
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1. De cara al nuevo
milenio y atentos a la invitación que el Papa Juan Pablo II nos
hace, hemos celebrado este Simposio sobre la «Transmisión de la Fe»,
para dar un «un nuevo impulso a nuestro compromiso espiritual y
pastoral». |
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En la misión de evangelizar |
2. Este Impulso viene del
mandato del Señor Resucita do: «Id y haced discípulos a todas las
gentes» (Mt 28, 19). Este mandato define la misión evangelizadora de
la Iglesia y, por tanto, su carácter
eminentemente educativo. Conscientes de
las dificultades en orden a la transmisión de la fe, la Iglesia,
también hoy, quiere continuar entregando el don recibido a fin de
que aquellos que la escuchan y se adentran en este misterio lleguen
«al estado de hombres perfectos, a la madurez de la plenitud de
Cristo» (Ef 4, 13). |
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Con los testigos y maestros de la
evangelización |
3. El estudio que hemos
realizado sobre la transmisión de la fe y sus dificultades, a las
que respondieron con total entrega, entre otros, S. Enrique de Ossó,
el Beato Pedro Poveda, el Obispo Beato
Manuel González y el sacerdote. pedagogo y educador, Andrés Manjón.
nos han aportado elementos muy valiosos para
la acción catequética y educativa de la Iglesia española. Todos
ellos tuvieron como razón de ser de su acción apostólica, la
evangelización del mundo en el que les tocó vivir. Pues, para ellos,
evangelizar era, y es, conocer y amar a Cristo, mostrar a Cristo,
vivir y educar en Cristo. |
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Ellos respondieron a una cultura determinada |
4. Ante una cultura que en
muchos casos presentaba antivalores erigidos como nuevos ídolos o
referentes vitales para el desarrollo de niños y adolescentes,
nuestros maestros en la educación de la fe supieron ser testigos del
Señor con su palabra y su vida. Testigos que lucharon
contra corriente confiando siempre en la acción de la gracia. Dios
les concedió a algunos la corona del
martirio. También hoy, la presentación del Acontecimiento de
Jesucristo, anunciado por la Iglesia, se presenta contra corriente y
exige una respuesta personal y comprometida. |
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Con unas acciones concretas |
5. Ante los síntomas de
debilitamiento de la fe, dudas y desorientación en el camino, los
educadores que nos ocupan supieron estar a la escucha de Aquel que
es palabra viva, fuerza y esperanza. La oración confiada y la acción
catequética de S. Enrique de Ossó, patrón de
los catequistas, la presencia siempre viva
de Cristo sacramentado en el Beato Manuel
González, la acción educativa y el testimonio martirial del Beato
Poveda, la dedicación a la educación de los más pobres y excluidos
del P. Manjón, son referentes claros para nuestra acción educativa.
A través de estas iniciativas de los santos fundadores y de otras
muchas que el Espíritu Santo ha inspirado y fecundan la Iglesia, se
ha puesto de manifiesto que la Iglesia evangeliza educando y educa
evangelizando, que el evangelio tiene capacidad para inspirar una
nueva humanidad. |
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Hoy tenemos nuevos retos pastorales |
6. La enseñanza y la
catequesis se enfrentan hoy a similares y nuevos retos en la
transmisión de la fe a las nuevas generaciones.
Lo que se nos pide es que la catequesis y
la enseñanza en esta nueva evangeliza ción no sean sólo hablarles de
Cristo sino en cierto modo hacérselo ver, cada una desde su ámbito y
fina- lidades propias. En este sentido. la fe y la razón deben ir
unidas al testimonio, a fin de que la transmisión de la fe pueda ser
personalizada y por tanto vivida. Del evangelio emerge el rostro de
Cristo que hoy debe mos transmitir con la humildad y disponibilidad
de aquel que sabe que el hecho revelado y recibido en la comunidad
de creyentes gracia que viene del Padre. |
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Una nueva síntesis de la fe |
7. Hoy se percibe cada vez
más la necesidad de una propuesta de la
fe que se mueva en el horizonte de esta gran tarea: la integración
entre la fe y la vida, el diálo go entre
la fe y la cultura, y el logro de una nueva sín tesis creativa de la
fe que lleve a mostrar su fuerza humanizadora. Para esta tarea es
imprescindible el servicio que la teología debe prestar a la
catequesis y a la enseñanza. A la luz de esta dinámica, se com
prende que el anuncio de la fe debe ir unido a la edu cación del ser
humano, para que el mensaje de la fe pueda ser acogido en la vida,
pueda generar cultura, y entre en la historia. |
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El anuncio de Cristo |
8. Para ello la prioridad
de la Iglesia debe centrarse en el anuncio de Cristo, mostrándolo
con múltiples metodologías y peculiares carismas. El testimonio de
estos hombres ejemplares nos ha señalado
y casi allanado el camino del futuro. Dios continúa comunicándose en
la historia a través de lo humano, con rostros de hombres y mujeres,
que son llamadas de encuentro con El. Aquí radica la originalidad
imprevisible de la pretensión cristiana: Cristo se presenta ante el
corazón y la libertad de todos como una compañía humana que se puede
ver, tocar y escuchar, y que nos recuerda que la vida tiene un
sentido y nos llama a descubrir nuestra dignidad de hijos de Dios.
La transmisión de la fe con lleva la renovación de la fe de los
cristianos, redescubrir la sencillez y conquistar la verdadera
libertad cristiana en un mundo que quiere imponer sus valores.
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La comunión eclesial |
9. Profesores y
catequistas nos hemos unido estos días en
la escucha de la Palabra, en la Fracción del
mismo Pan, en la oración comunitaria. Esta
comunión vivida y sentida en su profundidad debe hacemos capaces de
ver ante todo lo que hay de positivo en el otro para acogerlo y
valorarlo como regalo de Dios Este sentido de comunión es
imprescindible para que el mensaje de Cristo sea creíble. |
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Complementariedad de enseñanza y catequesis
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10. La enseñanza y la
catequesis son cauces complementarios para la transmisión de la fe.
Reforzar el sentido de comunión en nuestras comunidades favorece la
transmisión y la experiencia del encuentro con Jesucristo.
Evangelizar es un reto que no podemos
afrontar aisladamente. En el diálogo de la fe con la cultura que
está presente en la escuela no podemos
ser asépticos, como si nada nos vinculase con la persona viva de
Jesucristo desde la cual el diálogo es fructífero. |
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Al amparo de la oración |
11. Queremos responder
también a una necesidad cada vez y la gracia más acuciante en
nuestro mundo: la exigencia de santidad y el cultivo del espíritu.
Es necesario rechazar la «tentación que insidia siempre todo camino
espiritual y la acción pastoral misma: pensar que los
resultados dependen de nuestra capacidad de
hacer y programar» (NMI 38). En toda nuestra acción pastoral y en el
cultivo de las dimensiones de la
formación cristiana, la oración es elemento fundamental pues expresa
la experiencia de la fe, que queremos transmitir, como relación con
Dios. Orar es la fe en acto. |
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«Duc in altum» |
12. «Duc in altum» Lo que
hemos compartido en estos días suscita en nosotros un dinamismo
nuevo, impulsándonos a traducir nuestras
reflexiones y experiencias en
iniciativas concretas. Éste es un momento de gracia para la misión. |