Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago

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BIBLIOGRAFÍA

JUAN FILGUEIRAS FERNÁNDEZ. Desafíos a la Moral de la Persona: 1. El amor base de la Moral cristiana. 2. El respeto a la vida humana. EDICEP. VALENCIA, 2002.

Cuando los libros surgen después de una amplia experiencia docente, tanto oral, en las clases del Instituto Teológico Compostelano, en cursos organizados él, así como en conferencias en distintos lugares, como escrita, expresada en un buen número de artículos, tienen ya una garantía inicial. Hemos de añadir a ello la preparación oficial romana y la continuada luego, a lo largo de los años, podemos tener la seguridad de que estamos ante obras suficientemente maduras. Éste es el caso de los dos volúmenes en los que el profesor D. Juan Luis Filgueiras Fernández, Doctor en Teología Moral, Profesor de esta materia en el Instituto Teológico Compostelano, Canónigo de la Catedral y Párroco de Nuestra Señora la Antigua de la Corticela, nos ofrece una completa información sobre la Moral de la Persona desde la perspectiva cristiano-católica.

Tenemos por costumbre, cuando elegimos un libro, fijamos en dos cosas: el índice de materias y la bibliografía. Cada uno de ellos nos da informaciones imprescindibles. El índice nos asegura, o nos desanima para seguir adelante, de la utilidad y, en el segundo caso de la inutilidad de la obra. La bibliografía es garantía de que el autor expresa sus opiniones después de haberlas contrastado con las de otros especialistas en la materia y haber tomado de ellos, cuando es el caso, ideas, orientaciones o principios que se consideran provechosos.

Sin prescindir de este hábito, que conservamos muy sano, se nos ha dado la oportunidad de leer previamente los originales de la obra del Dr. Filgueiras, a la que ahora, convertida en dos volúmenes que incluso tienen el no desdeñable accidente de una bella presentación, hemos vuelto a hojearla con cierto detenimiento. Fruto de esta familiarización con los dos libros es nuestro juicio en estas páginas. Un juicio tan positivo, que nos impulsa a manifestarle ya aquí nuestra enhorabuena al autor, nuestra gratitud por este servicio doctrinal y nuestra esperanza de que los «Desafíos a la Moral de la Persona» han de ser muy útiles a los muchos lectores que esperamos van a tener.

En los últimos cincuenta años la pedagogía moral ha cambiado radicalmente y no sólo porque se ha pasado de la casuística a la de los principios, sino porque han ido surgiendo nuevos problemas a los que es preciso atender para ofrecer criterios cristianos, en conformidad con la doctrina evangélica, que, como es obligado, constituye una constante en todos los manuales confesionales cristianos. Nunca como hoy las cuestiones sobre el amor en su expresión conyugal, sobre la fecundidad, sobre las relaciones prematrimoniales o extraconyugales, el origen de la vida y el respeto al concebido y al nacido han estado en la boca o en la pluma de agentes de los medios de comunicación social y en colaboradores o usuarios de ellos. El respeto que seguimos atribuyendo a los medios, a los que somos deudores de honda gratitud, nos lleva muchas veces a dar por bueno, y. lo que es peor, por ajustado a las exigencias de una conciencia bien formada, opiniones y juicios, sin garantizar en los autores otra autoridad que la, muchas veces ficticia, que les confiere la aceptación en la letra impresa, en las ondas o en la pantalla televisiva. Esta disposición, que es claramente primitiva, crea confusión en muchas personas.

Una razón más para que tratemos de acudir a libros de solidez comprobada, como lo son los dos tomos que presentamos. En ellos se aúnan tradición y modernidad. Aparecen citas de San Agustín, de Santo Tomás de Aquino, y de San Alfonso María de Ligorio, acompañados de nombres de moralistas recientes, muchos de ellos actuales, y todos capitaneados por el ya fallecido P. Häring, una referencia obligada en nuestros tiempos cuando se habla de cuestiones morales. Es muy abundante el apoyo de los documentos del Magisterio, tomando como punto de partida el Concilio Vaticano II, ya que esa reunión ecuménica es el punto de partida de los nuevos derroteros pedagógicos en Teología Moral.

La Moral de la Persona apunta a algo que es fundamental en la orientación ética, porque la persona humana, con su capacidad de elección libre y de ejercicio voluntario en el obrar o en la abstención de hacerlo es determinadora y responsable de sí misma y del empleo de cualquier cosa creada. Con razón invoca el autor el pasaje genesíaco de la creación, en el que Dios lo pone todo al servicio útil del ser humano, al mismo tiempo que éste contrae la obligación de promover todo cuanto existe al servicio propio y a la gloria de Dios.

El tomo primero se ocupa del amor, al que se califica como «base de la Moral Cristiana». La parte primera de este volumen habla del amor como criterio moral, de los elementos constitutivos del amor humano y de la virginidad y el celibato como respuesta al amor. La segunda, de la sexualidad, con tres apartados: historia de las normas en asuntos de moral sexual, criterios para el comportamiento moral sexual y los conflictos en estas materias con los principios de solución y las orientaciones evangélicas. La tercera parte de este tomo trata de la moral conyugal, de los problemas que pueden plantearse a la pareja y del tema de la paternidad responsable.

El tomo segundo se dedica a informar sobre el respeto que se debe a la vida humana. En capítulos sucesivos que se distribuyen en las seis partes del tomo, los epígrafes nos hablan de la Bioética, del valor de la vida humana, de las agresiones a la misma (suicidio. homicidio, aborto); después de las amenazas (eutanasia y pena de muerte), de las experimentaciones sobre la vida humana (experimentaciones genéticas y científicas, programación cerebral y reproducción clónica) y de los peligros para la vida del ser humano (tortura. droga, sida y cambio de sexo).

En una obra de temática tan variada es imposible ofrecer otras referencias en el espacio de una recensión: La lectura de esta lista de temas bastará para que el lector aprecie la importancia de la publicación. Ha sido redactada de modo esquemático, de manera que resulta de fácil lectura y también es posible buscar en el índice la cuestión que a uno le interesa leer en un momento determinado.

En fidelidad a las orientaciones conciliares y documentos complementarios de la doctrina y del Vaticano II, cada punto va precedido de la visión bíblica del problema cuando éste ha sido aludido en los Libros Sagrados y se hace historia de la postura de la Iglesia. a lo largo del tiempo con las incidencias magisteriales que se hayan producido. La Conferencia Episcopal Española se ha pronunciado con frecuencia sobre pro blenias de moral de la persona, del amor y de la vida. Acompaña también con frecuencia noticias de comunicados de otras Conferencias, cuando en ellos hay algún matiz que interesa mencionar para completar la visión del asunto.

Queda clara la postura de la Iglesia, acusada muchas veces por algunos de oponerse al progreso. Como el profesor Filgueiras recuerda, no es ajena la Iglesia a nada que redunde en beneficio de la persona humana; pero ha de cumplir su tarea de formación, imposible sin información, de las conciencias. Y no sólo ha de ejercer esta función con los cristianos, sino que ha de sentirse en la práctica iluminadora de toda conciencia. Quien orienta no priva a nadie de su capacidad de decisión.

J.P.L.

JOSÉ ANTONIO LÓPEZ CASTRO. Curtis y Fisteus (A Coruña). Diputación Provincial. A CORUÑA, 2002.

Dos parroquias de la provincia coruñesa y de la diócesis compostelana han encontrado en la tarea investigadora del miembro de nuestro presbiterio diocesano y Coronel castrense en la reserva D. José Antonio López Castro la persona adecuada para esta biografía completa de ambas feligresías. La segunda de ellas, Nuestra Señora de Lourdes de Curtis nació, como consecuencia del aumento de la población, en territorios desmembrados de Fisteus.

El autor comienza en cada caso estudiando una aproximación, ya que la certeza es imposible, a la etimología de ambos nombres. El primero de ellos puede venir del latino «filictum», por lo que habría que suponer el antecedente del topónimo en un matorral de helechos. Para ilustrar lo referente a la segunda parroquia Santa María de Lourdes de Curtis, se fija en los nombres de dos lugares: Budeos, que podría provenir de la palabra latina «buda», que se traduce por espadaña, planta abundante en lugares pantanosos, y Seixo, que está relacionada con «saxum», cuarzo, piedra dura.

Los primeros documentos que hablan de Fisteus son los tumbos del monasterio de Sobrado de los Monjes, que ya en el siglo X hablan de transacciones de propiedades en Fisteus, buena señal de que la parroquia estaba vinculada a la comunidad monástica cercana. La parroquia de Curtis bajo la advocación de Santa María de Lourdes nace como tal por un decreto del Arzobispado de fecha 1° de febrero de 1929, pero también estuvo relacionada con la parroquia de Fisteus hasta el siglo X la familia propietaria del pazo de Mende-Barbeiro.

En un lugar de Fisteus, el de Castro, estuvo situada la Casa de Audiencia y Cárcel, fundadas ambas por influencia de las familias Varela y Sánchez, que participaban en la propiedad de la parroquia, pero después heredó el señorío el Conde de Priegue, que asumió el derecho de presentación del párroco. En Fisteus nacieron dos capillas, una dedicada a San Roque y otra a Santa Juliana, construida ésta para la atención espiritual de las personas que acudían a la feria de la Illana. El santuario fue posteriormente trasladado a otro lugar distinto del que había ocupado en sus orígenes. No fue ajeno el complejo de Santa Juliana a la tarea desamortizadora del siglo XIX. Existe una ermita, el edificio tiene toda la pinta de una iglesia hecha y derecha, en honor de San Roque, la situada en los montes del Xabriño, cuya actual fábrica puede fijarse como de finales del siglo XVII.

Se ocupa también el autor de las Cofradías y de sus libros, de los que extrae muchos datos que, además del valor económico que representan, ofrecen datos para estudiar los cultivos de la época e incluso hacer cálculos acerca de la posición económica de los miembros de las hermandades. En el siglo XVIII se pone de moda en el Xabriño el culto a la Soberana Peregrina y al misterio de la Huída de la Sagrada Familia a Egipto.

La detenida lectura de los libros parroquiales y de las hermandades que llevó a cabo D. José Antonio nos ilustra sobre el sostenimiento del culto, sobre todo a base de rentas comprometidas y de aportaciones voluntarias. De vez en cuando hay problemas en las cuentas, que los arzobispos o sus representantes en las Visitas Pastorales obligan a poner en claro. El dilatado territorio de Fisteus hizo posible la construcción de dos cementerios junto a las capillas-ayudas de parroquia de A Illana y Xabriño.

D. José Antonio López Castro hace unas interesantísimas consideraciones sobre archivos parroquiales y sobre diversas devociones, comenzando por la de la Cruz. Des taca los apellidos más frecuentes, muchos de ellos aristocráticos y los cataloga por capítulos, dedicando cada uno de éstos a los nombres familiares que tienen un origen común. según sean topónimos o hayan sido tomados de la naturaleza, de algún oficio o de una función religiosa desempeñada por el que lo recibe.

La segunda parte de la obra hace la historia de la parroquia de Santa María de Lourdes de Curtis, una historia breve, como ya dijimos. Destaca en ella la construcción de la iglesia parroquial, moderna e instructiva en sus vidrieras, y da cuenta de los cinco Sacerdotes que han estado al frente de la nueva feligresía desde su creación en 1929. Cada vez que leemos una monografía de este tipo y admiramos el trabajo del autor del libro, sentimos la nostalgia de que no se prodiguen más obras de este estilo, que contri buirían a ayudamos a conocer mejor la variedad en la unidad de nuestra diócesis compostelana.

J.P.L.

DANIEL CARLOS LORENZO SANTOS. Nulidad de matrimonio (grave defecto de discreción de juicio, incapacidad de asumir las obligaciones y error de cualidad en Colectánea de Jurisprudencia Canónica, n”53. SALAMANCA, 2000

El miembro del Tribunal Eclesiástico compostelano y profesor de Derecho Canónico en el Instituto Teológico D. Daniel Carlos Lorenzo Santos ejerció durante algún tiempo como Vicario Judicial de la diócesis de Lugo y le correspondió asumir el caso que refleja esta sentencia, al dejarlo el que era hasta entonces Vicario Judicial lucense.

La causa resulta muy curiosa por las circunstancias tan poco frecuentes que se dan en ella. La demanda de nulidad fue interpuesta por una hermana del esposo, cuando ya había fallecido éste, y se trataba de dilucidar el destino de la herencia. En el decurso del proceso fallecieron también la esposa y la cuñada demandante. Entraba en liza la siguiente generación.

Según los términos de la demanda, el esposo era una persona con graves defectos físicos y psíquicos y su matrimonio se produjo de improviso. La versión contraria lo presenta como una persona con una pequeña tara física, pero plenamente capaz desde el punto de vista psíquico. Los informes técnicos confirmaron la primera versión.

En el Código de Derecho Canónico está prevista la continuidad de un proceso y se especifica quiénes han de intervenir para que se haga de ese modo. El matrimonio se había celebrado cuando estaba en vigor el CIC del año 1917; pero la causa se introdujo estando ya vigente el nuevo CIC. El ponente hace un estudio exhaustivo de los principios jurídicos y echa mano también de la doctrina aportada por la Psicología, ya que el caso que tenía entre manos requería esa información, sobre todo en lo que se refiere al estado de deficiencia que aquejaba al contrayente y en lo que respecta al concepto de discreción de juicio. Son abundantes las citas de autoridades y la jurisprudencia, lo que contribuye a reforzar la validez de la sentencia.

Sumamente interesante es la parte en la que se analiza y valora las pruebas. Tras enumerar las dos imágenes que se dieron del esposo, se advierte que, a pesar de las diferencias entre una y otra, hay importantes coincidencias, que se cifran en las limitaciones físicas, lo mismo que en la disminuida inteligencia, en la dependencia de sus dos hermanas, con las que vivía antes de casarse y en los dos meses de convivencia, y en la imposición de las hermanas sobre el cónyuge y su mujer. Todo esto permitió al tribunal llegar, «con certeza moral, a la convicción de que el esposo era incapaz para asumir y cumplir las obligaciones matrimoniales esenciales», careciendo por ello, de «una madurez proporcionada a un compromiso que empeña toda la vida entera, y por toda la vida». No se entra, sin embargo. á valorar la incapacidad para asumir las obligaciones esenciales, porque tal causal debiera haber sido formulada alternativamente, y no lo fue, respecto del grave defecto de discreción de juicio. Se considera probada esta carencia «en el momento de prestar el consentimiento matrimonial» por parte del contrayente. Se concluye sentenciando la nulidad del matrimonio por vicio del con sentimiento, sin entrar en la otra causa de nulidad invocada.

Esta sentencia viene suficientemente valorada por la acogida que se le ha dado en la revista «Colectánea», de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia salmantina. Pero, además, por esta nota que redactaron los responsables de la publicación: «El extenso estudio que hace el ponente del Derecho aplicable está muy bien fundado doctrinal y jurisprudencialmente, y puede ser de gran ayuda en la resolución de situaciones similares».

J.P.L.