Boletín Oficial del Arzobispado de Santiago

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Día de Ayuno voluntario y
Jornada de oración y solidaridad cristiana

Queridos diocesanos:

Desde el primer momento en que apareció la marea negra del fuel vertido por el Prestige, todos hemos seguido y estamos siguiendo con tensión no pequeña y consternación generalizada las desastrosas consecuencias para muchas personas y familias en el ámbito humano, ecológico, económico y social.

Con mi comunicado, el día 17 de noviembre, quise manifestar ya entonces, en nombre toda la Diócesis, nuestra cercanía y solidaridad. Posteriormente, el día 3 de diciembre, me reuní con los sacerdotes de las parroquias más directamente afectadas para analizar pastoralmente la situación. Entre otras posibles colaboraciones, entonces poníamos a disposición los locales de nuestras iglesias parroquiales para acoger al voluntariado y veíamos la urgencia de hacer una colecta diocesana para aportar nuestra ayuda económica en aquellas situaciones más extremas de necesidad.

Por ello me ha aparecido necesario convocar para el domingo, día 22 de este mes, una Jornada de oración y solidaridad cristiana, realizando en toda la Diócesis dicha colecta a través de Caritas diocesana. En medio de esta situación azarosa hemos de avivar nuestra esperanza a lo que nos llama este tiempo litúrgico del Adviento. Es una ocasión para pedirle al Señor que mire compasivo nuestras penas, alivie nuestros sufrimientos y fortalezca nuestra fe para que siempre confiemos en su paternal providencia.

Invito a la vez a vivir el próximo 20 de diciembre como día de ayuno voluntario. Esto implica una actitud de fe, de humildad, de sobriedad y de total dependencia de Dios. El ayuno, unido inseparablemente a la oración y sin olvidar la justicia, "fortalece la virtud, suscita la misericordia, implora la ayuda divina y conduce a la conversión de nuestro corazón", para afrontar solidaria y fraternalmente las consecuencias de situaciones como la que estamos padeciendo. Todos, niños con sus pequeñas privaciones, jóvenes y adultos podemos contribuir destinando aquello de lo que nos privamos como ayuda a las personas que han sufrido el perjuicio de esta marea negra. Es momento de mirar adelante con esperanza a instancia de una solidaridad humana y cristiana fundamentada en nuestro compromiso cristiano.

Sé de vuestra diligente sensibilidad, y confío plenamente en que esta llamada encontrará una respuesta generosa en todas las personas de buena voluntad. Agradeciendo la colaboración prestada por nuestras gentes del mar, por las del voluntariado y por las de las diferentes instituciones, como también los signos de comunión fraterna de las demás diócesis de España, os saluda con afecto y bendice en el Señor,

V Julián Barrio Barrio
Arzobispo de Santiago de Compostela