Boletin Oficial del Arzobispado de Santiago

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BIBLIOGRAFÍA

JAVIER ECHEVARRÍA. Itinerarios de vida cristiana
PLANETA TESTIMONIO. BARCELONA 2001.

El Prelado del Opus Dei, Mons. Echevarría, ha querido sumarse, con este libro, al programa diseñado por Su Santidad Juan Pablo II en su carta apostólica < Novo millennio ineunte», ofreciéndonos una serie de consideraciones sobre diversos aspectos de la vida cristiana. Diecinueve capítulos, correlativamente repartidos en tres bloques, cada uno de los cuales se ocupa de la existencia cristiana, del camino del encuentro con Dios y del compromiso.

Pero ha querido incorporar tres temas, los que sirvieron, por voluntad del Papa, para la preparación del Jubileo Universal. Reflexiones obligadas sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, origen de la dignidad otorgada por Dios a cada uno de los cristianos. Escribe Mons. Echevarría: «Juan Pablo II quiso que preparásemos el gran Jubileo con un camino trinitario». Llamados por el Padre misericordioso, expresión que no elimina una mirada feminista, tan presente como la masculina, porque, como escribió el Papa, « la paternidad de Dios posee un sentido ultracorporal», tenemos que configuramos con Cristo, conociéndole, amándole y dándole a conocer.

El cristiano, en frase del autor de este libro, tiene que < reflejar fiel y heroicamente a Jesucristo», comulgando con Él y cumpliendo la misión de comunicar ese tesoro. En toda la vida cristiana tiene un papel fundamental el don del Espíritu Santo, manifestación del amor de Dios, de ese Dios que es Amor. Acertadamente refiere el autor la metáfora de la barca con la que algunos teólogos describen la acción del Espíritu Santo en el creyente: «las virtudes sobrenaturales del cristiano, presentes en el alma por el bautismo, están representadas por los remos, que reclaman, para su manejo, el esfuerzo y la fatiga; los dones del Espíritu Santo serían las velas empujadas por el viento». Y, junto a la Trinidad, nuestra Madre María, la «obra maestra» divina, a cuya protección hemos sido confiados.

Nuestra vocación a la fe nos ha integrado en la Iglesia, que es nuestra Madre y Hogar. Mons. Echevarría exhorta al lector a vivir en el amor a la Iglesia, intensificando la unidad con el Papa a través de los Obispos. Recomendación que rubrica con la sentencia del Beato Escrivá: «omnes cum Petro, ad Iesum per Mariam».

Ocho reflexiones y otros tantos capítulos forman la segunda parte del libro, en la que se trata del tema del «Camino del encuentro con Dios». Y comienza este apartado con la necesidad de la conversión, fundamental en todo itinerario cristiano, paso que, por experiencia de muchos, se ha debido a un encuentro con María. Es Ella la madre de misericordia ejemplo de humildad. El reencuentro viene con la confesión del pecado y el arrepentimiento consiguiente. Ahí, como en toda vida humana, se entrecruzan las debilidades propias con la misericordia divina. Recordando ejemplos de Cristo, el capítulo siguiente se ocupa de la oración, que ha de ser sencilla, confiada, sincera, espontánea y perseverante.

La Eucaristía ha de ser el centro de la vida cristiana, «signo de unidad, sacramento de piedad, vínculo de caridad, banquete pascual». El autor la llama fuente de esperanza. Aunque la Misa es celebración de la comunidad, en ella y en cualquier momento de la vida el cristiano tiene que fomentar la interioridad, sin dejar de compartir en su caminar diario. Magnífica también la presentación del «valor y sentido de la corporalidad». Ese don divino que es la corporalidad ha de servirnos para glorificar a Dios en nuestro cuerpo y para santificar el cuerpo. Dos capítulos, los últimos del segundo bloque, se ocupan de la paternidad y la maternidad «un don y una tarea», y del sufrimiento, la enfermedad y la muerte que afectan fundamentalmente a nuestro cuerpo. En esas pruebas «debemos aprender la ciencia de la Cruz».

Se cierra el libro con las consideraciones sobre el tiempo, la fuerza de la caridad, la santificación del trabajo, la pobreza como virtud la función social del cristiano y la alegría que ha de brotar de nuestra condición de creyentes coherentes con la fe. En primer lugar, el tiempo de la Iglesia, que es tiempo de gracia en esta plenitud de los tiempos en la que estamos viviendo. Recalca el valor fundamental de la caridad, verdadero distintivo, por encima de cualquier otro, del cristiano. Luego subraya el valor santificador y redentor del trabajo. Y, tomando como punto de partida una frase del Beato Escrivá, habla del señorío del hombre sobre los bienes y la consiguiente generosidad del que no se siente agarrotado por lo material. El cristiano no se separa del mundo, sino que, precisamente por la fe, tiene que ser un ciudadano ejemplar cumpliendo todas sus obligaciones en él. Mons. Echevarría enumera, en las páginas 241-242, los deberes del creyente y también la escandalosa perspectiva negativa que descubrimos en nuestro mundo. Y termina su libro con la invitación a la alegría y al contagio de la misma a las gentes de nuestro entorno, siendo, como quiso Mons. Escrivá, «sembradores» de alegría, imitando a María, a la que aclamamos en las Letanías como «Causa de nuestra alegría».

El libro de Mons. Echevarría, como todos los libros, es para leer. En una recensión poco más puede hacerse que enumerar, como lo hemos hecho, algunos de los puntos que en él se tratan. La personalidad del autor y la acogida en una colección editorial tan importante avalan suficientemente esta publicación. Sus fuentes principales son los documentos pontificios, especialmente los de S.S. Juan Pablo II por la actualidad a la que apunta la obra; los escritos de Padres y Teólogos y el magisterio del Beato Josemaría Escrivá.

J.P.L.

L. VÁZQUEZ FERNÁNDEZ-M. GESTO GARCÍA. Nadal na nosa nada. Panxoliñas
Diputación Provincial de Lugo. LUGO 2000.

Un poeta bilingüe e investigador histórico, D. Lois Vázquez Fernández, con un buen número de publicaciones en su haber, y un músico experimentado, el canónigo y organista primero de la Catedral compostelana, D. Manuel Gesto García, que ha dado a la luz ya otras composiciones musicales, han unido sus fuerzas para una actividad convergente, que ha cuajado en el libro de canciones de Navidad que la Diputación lucense se honra en publicar.

Don Manuel Gesto, autor de «Las Cuevas de Altamira«, obra de encargo de un magnate mejicano, y de un libro-selección de sus mejores composiciones, no hace mucho editado por el Excmo. Cabildo de la Catedral de Santiago de Compostela, ha puesto música a las composiciones poéticas de D. Lois Vázquez, a petición de éste, todas ellas en Gallego.

A los cincuenta años de la impresión del libro de D. Cipriano Torre Enciso, el único que conocemos con un tema único, el de la Navidad, aparece este libro, que viene a llenar un vacío en la Literatura de nuestra tierra, pródiga en poetas, pero escasa en lo que se refiere al tema religioso y mucho más al argumento navideño, que, por otra parte, como consecuencia de la ternura que despierta, está en estrecha relación con la emotividad y con el habla gallegas.

Son un total de dieciocho villancicos, con el título gallego de Panxoliñas, una palabra que, problablemente, procede de las dos latinas con las que comienza el himno eucarístico < Pange, lingua«, tan indicadas para interpretar los textos y las melodías de este libro, que son una invitación al creyente para que su lengua cante al misterio de la encarnación del Hijo de Dios. Impresionado por el amor que demuestra la humillación de Dios que se hace uno de nosotros, el título del libro contrapone la inmensidad divina con la nada humana: Nadal na nosa nada.

La estética de los versos conjuga a la perfección, sencillez, profundidad y terneza. La Música es un juego delicado de sonidos con la movilidad que requiere el género concreto de la canción navideña y, sin ceder nada a la licencia técnica, mantiene la línea popular de las panxoliñas, cantos del pueblo sencillo, porque quiere ser reencarnacióin del de los pastores de Belén. Magnífica obra de Vázquez y Gesto y extraordinario servicio que prestan a las comunidades cristianas, especialmente escolares, para solemnizar la Navidad, ahondando en el misterio y dando cauce a los sentimientos de admiración y de gratitud.

JPL

X. ISORNA OFM. Homilía fúnebre. RIANXO, 2000

El P. José Isorna, franciscano y actualmente Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social, así como miembro correspondiente de la Real Academia Gallega, pronunció, el 24 de marzo del año 2000, la homilía en las exequias por Teresa Rodríguez Castelao en la iglesia parroquial de Santa Columba de Rianxo. Ahora, editado el texto por la Fundación Castelao, sale a la luz en forma de folleto.
Las oraciones fúnebres tienen sus reglas canónicas, a las que el P. Isorna se ajusta, sin olvidar, como es lógico, la personalidad de la difunta, de la que dice que, en vida, hizo su segunda casa al templo parroquial, al que acudía con frecuencia, llevada de su fe y de su devoción, que centraba especialmente en el Santísimo Sacramento y en la Virgen de Guadalupe.

La homilía fue pronunciada y editada en lengua Gallega. El P. Isorna aprovechó también esta oportunidad para recordar a algunos personajes nacidos en Rianxo, como el poeta Paio Gómez Charino de Soutomaior, y al hermano de la difunta, Alfonso Daniel M. Rodríguez Castelao.

J.P.L.