- Introducción y calendario. I. Habéis decidido contraer Matrimonio
II. Algo tan importante como un Sacramento II. Algo tan importante como la Fe es fundamental
IV. El matrimonio cristiano V. La celebración del matrimonio cristiano
El expediente.

LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO CRISTIANO.
La preparación de la celebración.

La preparación de la celebración.

La celebración del Sacramento del Matrimonio.

La preparación inmediata.

Algunos días antes de la boda deberéis preparar la celebración con el sacerdote que os va a casar. Repasareis toda la ceremonia para que tengáis claro lo que debéis hacer. También ultimaréis las cosas que sean necesarias.

Algunas cosas a tener en cuenta

Lo que decimos a continuación depende de cada Parroquia, pues cada una tiene sus criterios y normas establecidas.

Por principio:

  • La decoración y forma de realizar la ceremonia será seria y sencilla, evitando, competencias y lucimientos innecesarios.
  • Aunque ya sabemos que eso no depende de vosotros, es deseable que comentéis con los familiares y amigos que os acompañen a la Iglesia, la importancia de estar en ella con respeto y en silencio, pues se trata de un acto religioso en el que hay que estar con la compostura adecuada.
  • También a los fotógrafos, aunque cada vez actúan con mayor profesionalidad, habría que recordarles que no entorpezcan la celebración y realicen su trabajo con discreción. Esto es más necesario si no son profesionales, y se trata de amigos o familiares los que hacen las fotos y el vídeo.
  • Si escogéis a niños para que lleven los anillos y las arras, debéis procurar que no sean demasiado pequeños para evitar problemas en el momento que deben intervenir.
  • Aunque esto tampoco depende de vosotros, sería bueno que aconsejaseis a los que vayan a echar arroz u otra cosa al final de la boda, que lo hiciesen fuera del templo. Después hay que limpiar, y sobre todo si a continuación hay otra celebración en la Iglesia, algunas personas (principalmente las mayores) pueden resbalar y caer.
  • Algo muy importante, y esto sí que depende de vosotros: debéis ser puntuales. No sólo por el sacerdote, sino por respeto a las personas que os acompañan, a las que sin duda (como nos pasa a todos) no les gustará esperar.